Noticias

Noticias El sábado 5 de noviembre de 2011 se celebra el 6º aniversario de la derrota del ALCA en Mar del Plata. Con la presenica de los cancilleres de la Unasur, Edgardo Depetri honra la memoria de quien fuera presidente de nuestro país en aquel 2005, Néstor Kirchner ------ La Corriente Nacional de la Militancia realizó un acto en la cancha de Huracán el viernes 11 de marzo y respaldó a la principal oradora, Cristina Fernández, para un nuevo mandato como presidenta de la nación. Edgardo Depetri afirmó ante casi 100 mil personas que la movilización "recuerda a Néstor Kirchner como un militante y un compañero que vino a transformar a la sociedad. Este acto no tiene nada de especulación electoral" -------- Asistieron al plenario de la Corriente Nacional de la Militancia el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, el intendente de Quilmes, Francisco "Barba" Gutiérrez, el ex canciller Jorge Taiana, el legislador Daniel Filmus y los diputados Agustín Rossi y Edgardo Depetri, entre otras figuras destacadas y compañeros. Se realizó el 26 de enero en Mar del Plata --------- Amado Boudou y el diputado nacional Edgardo Depetri cerraron el 17 de diciembre el plenario federal del Frente Transversal Nacional y Popular, pensando en la ciudad de Buenos Aires. ---------El 20 de noviembre finalizó el Encuentro Latinoamericano del Libro Social y Político del Bicentenario. En representación del Frente asistió Juan Pablo O’Dezaille, quien se refirió a una nueva etapa, donde la cultura no está al servicio de una elite, entre otros temas

2010-07-01

Diecisiete años sin Germán…

El martes 13 se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Germán Abdala, ocurrida hacer 17 años. Cuando releemos sus discursos y observamos los videos que los compañeros hicieron para recordarlo, lo que más impresiona es la vigencia que tienen hoy sus palabras. Esa vigencia solamente es explicable por la coherencia que otorga el hacerse carne de una identidad política y expresarla sin hipocresía ni renunciamientos.



De Germán, los sectores populares tenemos para rescatar innumerables gestos y acciones. En medio de la crisis de los Estados nacionales y la consolidación de la ola menemista de los años 90, Abdala fue uno de los primeros que planteó que había que terminar con esa mirada liberal que separaba lo político de lo social. Cada uno de nosotros, cuando realizábamos tareas comunitarias, cuando peleábamos contra la desocupación y la miseria, cuando dábamos apoyo escolar, allí estábamos, como el decía, haciendo política.
Otra idea fuerza en Germán, que a veces parecía que fuera una palabra en desuso, era la que señalaba con total convencimiento el anti-imperialismo profundo de los movimientos populares nacionales y latinoamericanos.
Pero además, había una cuestión central en la configuración de su discurso que hoy nos interpela más que nunca, como militantes y compañeros de ruta de Germán en la CTA: y que es la importancia que él le asignaba a la unidad del campo popular, en todo proceso de construcción colectiva y de poder.
Por eso, Germán hoy nos diría -de compañero a compañero- que es totalmente legítimo tener diferencias sobre cómo se construye el Proyecto Nacional, qué tipo de CTA queremos y necesitamos en la actual coyuntura, los trabajadores y el conjunto del pueblo argentino, que no se trata de ocultar las diferencias ni minimizarlas. Pero nos recordaría que existe un límite.
Ese debate necesario no puede poner en riesgo la construcción política global común ni el escenario donde deben procesarse estas cuestiones y mucho menos debe permitir que esas movidas las terminen fogoneando y capitalizando los sectores más conservadores: llámense los multimedios más concentrados del país o el Grupo A que se formó en la Cámara de Diputados. Porque si eso sucede, perdemos todos.

Juan Pablo O' Dezaille

Organizaciones sociales K, fortalezas y debilidades

Los movimientos sociales enfrentan hoy un nuevo desafío: ¿cómo formular de la mejor manera posible en la actual coyuntura, un pasaje efectivo a constituirse como un movimiento político- social. ¿Cuáles deberían ser los ejes de refundación de estos espacios? ¿En qué medida, tácticas o estrategias diferentes de las distintas organizaciones sociales K en relación a su inscripción o no dentro del Partido Justicialista, conspiran con un armado nacional y popular más consistente? ¿Cuáles son las formas de acumulación más adecuadas para enfrentar exitosamente esta próxima etapa? ¿Cuál es el papel de los medios masivos de comunicación y su capacidad efectiva para configurar escenarios y cristalizar resignificaciones?



Las percepciones de los llamados nuevos movimientos sociales configurados en las coordenadas del 2001-2002 sobre la formulación e implementación de las políticas públicas del kirchnerismo, atravesaron en estos casi siete años por diferentes momentos: desde oposiciones sistemáticas hasta inesperadas adhesiones o, desde el apoyo crítico hasta aliados más o menos previsibles.

En este sentido, como un segmento de esa geografía general, es posible distinguir en el mapa conceptual del universo K, la paulatina conformación de un conjunto heterogéneo de agrupamientos principalmente tributarios tanto del pensamiento de izquierda como del nacional-popular; con raíces disímiles, modos desiguales de intervención y diferentes caracterizaciones sobre el Estado y su ubicación en la dinámica social.

Esta descripción casi fenomenológica de los acontecimientos empieza a reconfigurarse a partir de dos acciones claves que impulsa el gobierno nacional de Cristina Fernández y que busca resituar los senderos por donde, hacia el futuro, se espera que circulen los principales conflictos en el mapa social. La asignación universal por hijo/a menor a dieciocho años, como el Programa Argentina Trabaja, han colocado en el centro del debate tanto los alcances y límites de las políticas sociales, como también los tipos de articulación y construcción colectiva que se pretende desarrollar.

Los movimientos sociales enfrentamos hoy un nuevo desafío: ¿cómo formular de la mejor manera posible en la actual coyuntura, un pasaje efectivo a constituirnos como movimientos político- social. ¿Cuáles deberían ser los ejes de refundación de estos espacios que se ordenan a partir de los trabajos territoriales-comunitarios, con escasa representación institucional, conducciones más o menos personalistas y que funcionan dentro de la estrategia global K, como lugares preferenciales para el procesamiento de conflictos -principalmente locales y provinciales- que desbordan y tensionan a los peronismos de intendentes y gobernadores? ¿En qué medida, tácticas o estrategias diferentes de las distintas organizaciones sociales K en relación a su inscripción o no dentro del Partido Justicialista, conspiran con un armado nacional y popular más consistente? ¿Cuáles son las formas de acumulación más adecuadas para enfrentar exitosamente esta próxima etapa? ¿Cuál es el papel de los medios masivos de comunicación y su capacidad efectiva para configurar escenarios y cristalizar resignificaciones?

Nuevos mapas, viejos territorios

La constitución de procesos por los cuales la implementación y gestión de políticas públicas producen (o colaboran a producir) modos de subjetividad e identificación colectiva, se encuentra arraigada en el código genético del peronismo. Las organizaciones sociales K deberán preguntarse: ¿Cómo se debe construir en medio de la tensión entre lo local y lo global? ¿Es todavía viable operar solamente desde los márgenes y desde las formas en que los sujetos y los grupos producen sentido en el esquema de un capitalismo mundial interconectado?

Las múltiples nociones de Estado

¿Es posible seguir hablando hoy del Estado como categoría general para examinar los modos de implementación de las políticas públicas? O, mejor dicho, ¿es suficiente con esa enunciación para el estudio de procesos sociales acotados, situados y determinados? En este sentido, nos parece conveniente incorporar el concepto de gobierno. Obviamente que, cuando hablamos de los gobiernos, estos se desenvuelven en el ámbito estatal, pero permiten una riqueza de análisis mucho más amplia. Son expresiones más concretas y, por lo tanto, más ricas y dinámicas para comprender los conflictos y contradicciones de una sociedad en momentos históricos específicos. Las definiciones y el discurso de lo social provienen de los gobiernos, de sus interacciones con los otros actores sociales y de sus capacidades para establecer estrategias que contengan e interpelen en sus planteos principales a diversos sectores de la sociedad, beneficiados o perjudicados directos o indirectos de sus políticas. No del Estado, que es una categoría más general, pero menos explicativa; la determinante, pero la menos rica.

La experiencia 2001-2002 marcada en lo político por el final del gobierno de la Alianza dejó como saldo un territorio en donde convivían nuevas y viejas prácticas, percepciones fragmentadas y capitales simbólicos diferentes.
Así, representaciones sociales, rupturas de vínculos e imaginarios colectivos encontrarán en el entramado piquetero de principio de siglo un escenario propicio para que los distintos relatos inscriban sus fragmentos ante la desolación por el cambio brutal de escenario.

Hoy, estamos en otro momento. El fin de las AFJP, la nueva ley de medios audiovisuales, la asignación universal por hijo/a menor de dieciocho años, el Programa Argentina Trabaja, el Fútbol para todos, los Festejos del Bicentenario, etc. constituyen referencias que impactan sobre la cada vez menor capacidad de los medios de comunicación más concentrados para imponer sin sutilezas, descarnadamente, el discurso único anti oficial.

Los modos en que elijan recorrer su destino, el próximo año y medio, las principales organizaciones sociales K, no deberían invisibilizar la necesidad de cumplimentar algunas tareas pendientes que al interior de sus propios espacios aún les figura en el debe: una mayor articulación entre el territorio y los ámbitos de gestión específica, una mejor organización interna y distribución de responsabilidades, la conformación de un esquema de institucionalidad popular como la manera más adecuada para resignificar las demandas colectivas y darle visibilidad a una creciente construcción político-social.

Para ser eficaces en la defensa del gobierno nacional y popular de Cristina y poder ganar en el 2011 es necesario pensar de nuevo lo político. Entender que la política se ha desplazado a tramas de múltiples significaciones y descifrarlas en un sentido u otro no es neutro ni ingenuo; forma parte del juego y de la construcción de la diferencia e interpela, de igual manera, a los militantes como a los intelectuales del campo popular. De esa responsabilidad –ya sea por acción u omisión-, deberán dar cuenta tanto unos como otros.

Otra política para otra ciudad

Bajo el título “Otra Política para tener otra Ciudad”, el pasado 9 de junio a instancias del Foro Generación Política 2030, se reunieron en el Auditorio del Banco Provincia, el Subsecretario de Capacitación y Organización Popular del Ministerio de Desarrollo Social de Nación, Juan Pablo O· Dezaille, con los legisladores locales, Tito Nenna y Gabriela Alegre (Encuentro Popular para la Victoria), Fabio Basteiro (Proyecto Sur) y Gonzalo Ruanova (Nuevo Encuentro). “El espacio progresista porteño tiene que articularse, más allá de las diferencias e historias recientes, porque no hay proyecto de ciudad sin proyecto de país”, sostuvo Juan Cruz Noce, en nombre de los organizadores. A continuación la exposición completa de Juan Pablo O· Dezaille:” (…) Podemos diferir en el diagnóstico de la etapa, sin duda, que se puede y se debe profundizar y mejorar este proceso político. Pero lo que no hay duda es que en este período desde el 2003 hasta ahora, no hubo una sola medida de ajuste económico ni de represión desde el Estado nacional hacia los trabajadores y el pueblo. Y esos son méritos innegables de la gestión de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner”.





Juan Pablo O’Dezaille. Subsecretario de Capacitación y Organización Popular del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Frente Transversal Nacional y Popular.

Lo primero que quiero es agradecer la invitación y resaltar el afiche de la convocatoria, porque me parece que resume bien este rompecabezas, armado con distintas fuerzas, que hoy tienen miradas diferentes principalmente sobre el escenario nacional. Dejando claro que faltan algunas otras agrupaciones me parece también importante remarcar que no tenemos procedencias muy distintas.

Lo que si tenemos –como venía diciendo- son miradas opuestas sobre la etapa, pero es bueno saber que todos venimos de la misma lucha. O la lucha sindical, o la política o la de los derechos humanos; o la lucha por los pueblos originarios o por los más humildes dentro de esta ciudad y dentro de la política nacional. Que hoy estemos, insisto, con miradas distintas, no tiene por que asustar, sino que justamente tiene que ayudar a pensar en cómo confluimos tomando como base lo que tenemos en común.

Por otra parte, la militancia en un distrito como es el de la ciudad de Buenos Aires, donde está tan clara las diferencias con el macrismo debería ayudar a sintetizar líneas de acción colectivas comunes. Es necesario, pues, recuperar la ciudad para un proyecto nacional, popular, de liberación, revolucionario, progresista que recupere al pueblo como sujeto político. Yo vengo de ATE – CTA, pertenezco al Frente Transversal Nacional y Popular, que a nivel nacional conduce el compañero Edgardo Depetri -una organización social y política nacida al calor del 2003 pero que también es consecuencia de prácticas y procesos políticos y sociales anteriores-.

Entonces, hablar hoy de políticas sociales en la Ciudad remite necesariamente a comprender que no debemos entender lo social con la lógica de los noventa. Una política para pocos solamente. En la política social se puede percibir claramente la mayor o menor importancia que cada sector -según los intereses que representa- le asigna al Estado. No solamente en el papel de la gestión técnico-administrativa. Sino básicamente como una herramienta de distribución.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, más allá de cifras y porcentajes en cuanto a las pérdidas de las partidas y las sub ejecuciones, lo que pierde por ejemplo el IVC es claro que el modelo de Estado de la ciudad de Buenos Aires es un modelo noventista. Es un modelo que no está dentro de lo que nosotros pensamos.

El Estado debe cumplir en esta etapa cuatro roles: 1.- un rol de reparación de los desastres ocurridos en décadas anteriores. Ese vaciamiento constante del aparato productivo de nuestro pueblo que signó la época menemista. 2- De asistencia, porque hay que asistir en la situación de emergencia, hay que cubrir esas necesidades, 3.- De promoción y el cuarto, por último, de desarrollo. El Estado macrista ha tenido una política absolutamente focalizada, que nos hace acordar en los noventa, al Ministro de Trabajo de Menen, Caro Figueroa, que tomaba a cada persona en situación de vulnerabilidad social, como un individuo que era culpable de su situación. Políticas absolutamente focalizadas en base al individuo, sin la articulación de los espacios colectivos, políticas meramente asistencialistas.

Es notable en una ciudad que es rica, que todavía siga habiendo comedores y lo terrible es que esos comedores tengan cada vez menos asistencia oficial, sin un plan alternativo. Porque esta situación deviene más temprano que tarde en mayor miseria, menos salud y educación para los sectores populares y por último, cuando esto se vuelve insostenible, aparece la represión. Y la represión, es algo que debe preocuparnos mucho. La UCEP macrista, que se asemeja bastante con el surgimiento del nazismo en el año 33, es un antecedente peligrosísimo y al cual deberemos estar muy atentos.

Uno podría pensar como pensaba un sector del progresismo en los noventa que estamos en presencia nuevamente con el macrismo frente a un Estado ausente. Sin embargo, nosotros estamos convencidos que el Estado nunca está ausente. El Estado siempre juega: puede jugar para un lado o para el otro.

E insisto, con la cuestión ideológica basada en el modo en que el macrismo encara las cuestiones de “inseguridad”, y en el tema de la degradación de los vecinos en el cuerpo social promoviendo la falta de solidaridad y la denuncia constante. Uno puede llegar a decir: “el Estado con Macri está ausente…” Pero el Estado no está ausente: el Estado macrista es una herramienta para un proyecto servil a los intereses de las grandes corporaciones y que además fracasa en la gestión…

Discurso publicitario y publicidad

Durante los últimos meses pudimos observar por la pantalla de la televisión abierta y de cable, cortos publicitarios de Puertas Pentágono, una empresa que ofrece servicios de seguridad.
Uno de ellos, comienza con la embestida de un hombre contra una puerta de importante espesor. Cuando no logra derribarla, un primerísimo primer plano denota la frustración ante el choque y realza su aspecto físico. Este presenta la fatiga y el sudor de un sujeto obeso, desaliñado y de tez morena.
Inmediatamente después, el foco se posiciona en lo que pasa del otro lado. Allí, plácidamente, una familia caucásica se distrae. En la comodidad de un confortable sillón la madre y la hija utilizan una notebook, mientras que el padre lee un diario formato tabloide.




Acto seguido, una voz en off da cuenta que tal situación -la tranquilidad del grupo familiar y el fracaso del asaltante- es consecuencia directa de su producto, es decir, de una puerta blindada mucho “más dura que la realidad”.
Esta pieza publicitaria sobresale, en primer lugar, por la asociación que efectúa entre individuos con ciertos rasgos corporales y la peligrosidad. En segundo, por la polarización y victimización de una de las partes que se ve amenazada por la otra. Y en tercero, por la asignación de valores y categorías que corresponden -supuestamente- a un sector social cuyo status de civilidad es caracterizado por la ausencia de violencia o delito.
De ahí se desprende, la necesidad de protección que padecen ante quienes intentan hacerles algún daño. No obstante, el comercial les ofrece mucho más que ello. Ofrece lisa y llanamente su inmunidad, ya que su producto, la puerta blindada, se convierte en un verdadero módulo militar defensivo, ubicado en la frontera, que debe repeler e impedir que la violencia penetre y corrompa ese “cuerpo sano”.
Esta división entre un nosotros y ellos, interior y exterior, puro e impuro, propio y extraño, es resultante del quiebre del concepto de comunidad. Esa ruptura del lazo social, que hoy dificultosamente se intenta recomponer, fue resultado de la aplicación del modelo neoliberal, con sus recurrentes políticas para la desrregulación de la economía y la modelización cultural basada en el individualismo y el pragmatismo que supo traer aparejado.
En consecuencia, un Estado con estructuras corroídas y sin capacidad de gestión para establecer los dispositivos que inscriban la condición de ser en común, hace propicio el escenario para que prevalezca la voluntad del más fuerte y participen, con suerte dispar, actores del ámbito privado, como Puertas Pentágono, que intenten llenar ese espacio fallido.
Al mismo tiempo, no es menos grave el hecho de que la publicidad en cuestión fuera pautada en segmentos informativos de los noticieros centrales. Esta contribución simbólica, que acentuó o definió ciertos parámetros que cargaron sobre los mensajes que estos transmitieron, reforzó la lectura que los medios masivos le ofrecen a la sociedad sobre, en este caso la prescripción del delito, debido a que ya no es el Estado el que exclusivamente posee esa potestad, sino que son los medios de comunicación los que la detentan a través de la criminalización mediática.
Guiados por la espectacularidad y el pronto impacto, los medios masivos dificultan el acceso a una interpretación compleja. El sensacionalismo, favorece la percepción del mundo en términos de conmoción permanente, por lo que apela a la emotividad del receptor, hecho que disuelve la posibilidad de su anclaje en agendas pertinentes para su tratamiento.
Esta tendencia, que impregna a casi la totalidad de las coberturas noticiosas, desplaza y neutraliza las responsabilidades gubernamentales, sociales y propias, en la pérdida de derechos y garantías de buena parte de la población.
Como emergente de este estado de situación ubicamos a la publicidad de Puertas Pentágono. Empero, no podemos asignarle ingenuidad ni quitarle su correspondiente compromiso, porque el usufructo económico que obtiene a través de la estrategia de marketing que promueve, ayuda a agudizar los conflictos existentes, estigmatiza a grupos sociales poco favorecidos en el reparto de la riqueza y desnuda una discutible falencia del Estado que beneficia a peticiones que solicitan “políticas de mano dura”.
Ya en noviembre de 2008, un informe del Observatorio de la Discriminación en la Radio y la Televisión (www.obserdiscriminacion.gov.ar/informes/pentagono.pdf) recalcó que el spot viola de manera sistemática el Plan Nacional contra la Discriminación (Decreto Nº1086/2005), que establece que “son prácticas sociales discriminatorias crear y/o colaborar en la difusión de estereotipos de cualquier grupo humano por características reales o imaginarias, sean éstas del tipo que fueren”.
Asimismo, subrayó el incumplimiento de la Ley 23.592 de Penalización de actos Discriminatorios que señala: “Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio (…) se considerarán particularmente los actos u omisiones discriminatorias los determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos”.
La empresa en un primer momento aceptó lo susodicho y respondió con una edición del material cuestionado. Suprimió del relato a la familia del living, pero, de todos modos, continuó con la carga de violencia asociada al hombre de tez morena.

Asociación Civil El Alfarero, comuna 4

Lucy, es la referente del comedor comunitario El alfarero, enclavado en la villa 21-24 en Barracas, con trabajo, capacitación y en la pelea por el acceso al derecho a la educación y a la salud, se busca cambiar la dura realidad cotidiana de los vecinos y vecinas del barrio, buscando crear conciencia y organización popular.



Haciendo un poco de historia…

Lucy se desempeñó como empleada administrativa en la Mutual Flor de Ceibo desde el año 1986 y hasta 1992, cuando el rumbo que decidieron tomar sus compañeros era muy distinto al de ella y las diferencias políticas se acentuaban día a día. Le comentaron que había unos terrenos que son los mismos en donde hoy se encuentra y allí se fue

No fue fácil empezar, recibió amenazas de todo tipo. Se ha quedado noches enteras haciendo “guardia” porque cuando empezaban a levantar una pared, venían y se la tiraban abajo. Eran los “punteros” de la villa que con prácticas clientelistas y negociando con la pobreza mantenían a los vecinos “bajo sus alas”. Cuando pudieron terminar la construcción, se inauguró La Casa del Niño, donde funcionaron talleres de capacitación en electricidad. Con el primer subsidio que consiguieron (Ministerio del Interior, Ministerio de Trabajo) comenzaron a dar la merienda a los pibes que se acercaban. En el ´98 se conformaron como Asociación Civil. Y entre 1997 y 2000 mediante un convenio con la Carrera de Kinesiología, de la Facultad de Medicina de la UBA trabajaron en la rehabilitación de personas con capacidades diferentes.


Hoy en este espacio funciona un comedor al que asisten 400 personas por día, forman parte de la red de comedores comunitarios y desde allí participan activamente de la discusión y confección del Programa Alimentario y de la reglamentación de la Ley de Comedores. Desde ese ámbito integran también una Red de Deportes que convoca a todos los pibes del barrio. Brindan apoyo escolar a cargo de maestras y maestros que colaboran con ellos. Funciona allí desde hace unos meses una panadería con venta al público. Entre los productos que ofrecen hay pan, facturas (después de que nos insistieran pocos segundos, las probamos, ¡muy buenas!) y comidas rápidas. Utilizan los recursos que obtienen para comprar las materias primas necesarias para llevar estos proyectos adelante. Ofrecen talleres de panadería y cerámica, y para los más pequeños ludoteca que es un lugar para jugar, imaginar, compartir y crear. Tienen además, una huerta orgánica muy bien abastecida y cuidada.

Este año terminaron de construir una guardería y un jardín de infantes al que asisten niños y niñas desde los 45 días hasta los 4 años. La idea es no solo albergar a los hijos, mientras sus mamás trabajan, sino ayudarlas con la crianza en general, ya que la mayoría son muy jovencitas, están solas y carecen de recursos. Acompañándolas y preparándolas en distintos aspectos importantes como es el cuidado, la higiene, la alimentación y la salud, articulando actividades con el Cesac n° 35 que depende del Hospital Penna.

Asociación Civil Nuestro Hogar, comuna 4

Nuestro Hogar tiene dos sedes una en Pompeya y otra en La Boca, en la calle Necochea 1.111 que es donde fuimos. Llegamos a la hora del almuerzo y los compañeros nos convidaron un plato de comida calentito, que no despreciamos y volvemos a agradecer. Así empezó la charla con Susana, nuestra compañera referente de la organización “ Comenzamos allá por 1998, con la intención de dar respuesta a un montón de necesidades que la gente del barrio tenía, después de haber perdido el trabajo algunos y la casa otros, gracias a las políticas neoliberales llevadas a cabo por el menemismo…”




Después de casi doce años, con esfuerzo y sorteando varios obstáculos, hoy siguen laburando con el orgullo de todo lo que han logrado y la convicción de que este es el camino que deben recorrer para seguir avanzando.
Funciona allí un comedor comunitario que alberga de lunes a viernes, incluyendo los feriados, a 300 personas de todas las edades. Se dictan clases de apoyo escolar que no se suspenden en el período de vacaciones. Por medio del Instituto de La Vivienda accedieron al crédito que les ha permitido comprar los terrenos y ahora están gestionando la financiación para la construcción de la vivienda propia. Han recibido proyectos de Autoempleo (sueldo básico a los compañeros sin proveer el dinero de los insumos necesarios para comenzar) y así todo los pudieron llevar adelante con ayuda de artesanos y organizaciones no gubernamentales, que los capacitaron para armar diferentes talleres que hoy funcionan y permiten que otros compañeros tengan también la posibilidad de autogestionarse.

Funcionan talleres de carpintería artesanal (confección de muebles, lustrado, laqueado, barnizado, pintura sobre madera, fileteado), tejido en telar, a dos agujas, al crochet, a máquina, costura y confección, bordado a mano y a máquina, porcelana fría, cerámica, vitrales, pintura en telas y de cupage, esmerilado en vidrio y loza, velas artesanales, taller de danza y percusión. Las obras de arte que resultan, los mismos compañeros las venden en distintas ferias.

Tienen un trabajo de asistencia en salud, coordinado con los hospitales de la zona y los Cesac n° 9 y 10, para niños, mujeres y adolescentes, por ejemplo en adicciones, controles ginecológicos completos (llevan a las mujeres a LALCEC), seguimiento pediátrico (vacunación, detección de bajo peso, etc.).

Con el Cesac n° 9 obtuvieron el Primer Lugar en Atención Primaria para la Salud. Y a través del trabajo realizado junto con los hospitales Argerich y Muñiz, realizan talleres sobre HIV, aclarando dudas y mitos sobre esta enfermedad. Crearon La Casa Joven que se trata de un espacio que comparten actividades los jóvenes y los ancianos, muchas de ellas en conjunto, generando un clima de mutuo respeto que enriquece y protege a ambas generaciones.
Son integrantes de la fundación Ced, de la Comisión de Vivienda ley 341, del Foro Mundial de Habitat y Vivienda y, Mujeres en riesgo por maltrato.

2010-06-01

Entre el bicentenario popular y la utopía de Germán

Por Juan Pablo O'Dezaille

En contra del sentido común que intenta imponer el relato de los medios de comunicación, la Argentina vive un ciclo de realce del conflicto político y social como mecanismo de resolución de las grandes inequidades que produjo el período de hegemonía neoliberal. La fiesta del bicentenario marcó un quiebre entre el discurso desalentador que intentan imponer los medios oligopólicos y la participación popular en el espacio público.




La convocatoria consensualista que vociferan conspicuos operadores del establishment no se proponen sino esconder la reacción de las corporaciones frente a los cambios producidos en el marco del proceso iniciado el 25 de Mayo de 2003. La enumeración del conjunto de medidas que reubican al Estado en el lugar de generador y garante de más y más derechos para las mayorías, recordatorio siempre necesario, no agota la explicación sobre la riqueza y las perspectivas de este proceso.

En términos generales, el kirchnerismo logró revertir la lógica de acumulación capitalista impuesta a sangre y fuego desde 1975, un patrón de acumulación basado en la desarticulación productiva, la represión de la demanda de los trabajadores y la apropiación del excedente social por parte de grupos corporativos, que crecieron en base a la financiarización fraudulenta de la economía.

Este Boletín Electrónico que hoy lanzamos esperamos que se convierta en un instrumento para el debate y la información. Nos interesa problematizar y detenernos en el análisis de los eventos de la actualidad que forman parte de esta saga inconclusa de recuperación del Estado y lo público en virtud de ampliar el Proyecto Nacional y Popular que hoy encabezan Néstor y Cristina Kirchner, profundizando la unidad popular que lo sostiene y denunciando los intentos de restauración conservadora que pretenden detenerlo y desintegrarlo.

Al cierre de esta primera edición se conocen los resultados del primer estudio exhaustivo sobre los alcances de la aplicación de la Asignación Universal por Hijo que implementara el Gobierno Nacional desde fines de 2009. El mencionado estudio de Panigo, Agis y Cañete muestra datos contundentes sobre el impacto de la medida sobre los niveles de pobreza e indigencia.
Y más allá de los análisis distorsionados y provocativos del presidente del radicalismo, Ernesto Sáenz, el estudio concluye, entre otros resultados, que, a partir de la AUH, la indigencia y la pobreza cayeron un 54,7% y un 13,1%, respectivamente.

Regionalmente pueden observarse los alcances de esta medida de regeneración del tejido social en el largo plazo: en el NOA, por ejemplo, la caída de la indigencia fue del 59%. Sabemos que para volver a los niveles de integración del año 75´ necesitamos un plan de desarrollo productivo nacional, que interprete las necesidades de las economías regionales, pero su elaboración sería imposible sin un piso de dignidad para las grandes mayorías excluidas, y son precisamente esas bases las que se están consolidando.

Los esfuerzos realizados en materia de política macroeconómica evidenciaron, ya desde 2007, los límites concretos para la reducción del núcleo duro del desempleo y el deterioro de los ingresos de los trabajadores. Sometido a la intemperie de las volatilidades del capitalismo de escala mundial, el modelo productivo de matriz diversificada con base productiva, requiere de una mayor sofisticación y ampliaciones, producto del serio deterioro de las condiciones sociales que dejó el período neoliberal.

Es a esta altura una evidencia incontrastable que el rol del Estado en la economía es cada vez más necesario para marcar las pautas del modelo de acumulación, y de la apropiación y distribución del excedente social.
Cuando afirmamos la necesidad de una unidad popular mayor, superadora de la existente, que actúe como motor del proceso de cambio, nos referimos a las posibilidades concretas de profundizar este rumbo, en la manera que lo hicimos con dos hechos clave: la propia aplicación de la AUH, y su antecedente más inmediato, la estatización del Sistema Previsional, a finales de 2008. Sin éste no hubiera sido posible aquel.

Para quienes durante los noventa luchamos desde la CTA contra el desfalco que significó la privatización del sistema de Jubilaciones y Pensiones y por el Seguro de Empleo y Formación, el direccionamiento de estos recursos en virtud de mejorar la calidad de vida de las mayorías es una reivindicación histórica de esas luchas contra el neoliberalismo, pero a la vez nos confirma con la fuerza de la experiencia la anticipación de aquellas palabras de Germán Abdala:

“Va a haber dirigentes que van a ser mayoría en el movimiento obrero y que van a ser consecuentes con su mandato, va a haber dirigentes políticos que no van a tomar la política como una parte más del jet-set y la frivolidad, que intentaran cambiar la sociedad en que se vive. Entonces, en ese momento, cuando se modifiquen esas relaciones de fuerza, estas legislaciones que hoy parecen terribles derrotas, las vamos a cambiar a todas.”

Y, es precisamente por ese camino, Germán, que hoy seguimos avanzando…

La comunicación es un terreno de construcción política

Entrevista a Washington Uranga, por Juan Pedro Gallardo

Washington Uranga nació en Montevideo y fue adoptado por la Argentina como uno de sus investigadores más importantes dentro de la "Escuela Latinoamericana de Comunicación". Su vasta experiencia académica y su paso por distintos países (Colombia, México, Ecuador, República Dominicana) junto con la participación en ONG y la labor crítica como miembro de la Iglesia Católica agudizó su capacidad reflexión frente a los acontecimientos de la América Latina de los últimos 20 años. Actualmente se desempeña como columnista en el diario Página/12 y como docente en universidades nacionales (Buenos Aires y La Plata, entre otras).



-¿Qué entiende por comunicación?
-Comunicación es una interrelación entre sujetos, mucho antes que los medios, es un intercambio de significados y producción de sentido entre actores diversos. Es decir una producción, un diálogo de actores que son esencialmente diferentes, esto es el proceso comunicacional.

-¿Dentro de este contexto cuál sería el rol del periodista?
-Yo diría más o saldría del concepto estricto del periodismo. Asumiendo que hay una tradición del periodismo que nos marca, te diría que hoy somos más comunicadores sociales en un sentido más complejo. Vivimos en una sociedad mediatizada, esto significa una sociedad atravesada por los medios y los procesos comunicacionales pero además una sociedad donde se construye desde significados y sentidos generados desde el ámbito comunicacional. Esto implicaría una evolución en cuanto a cuál es nuestro rol. A mi me gusta pensarlo así: los comunicadores sociales como facilitadores del diálogo público en el espacio público. En cambio, en la tradición periodística nos definimos como puente entre lo real y lo público. Los constructores de información eran esto, un puente, un gatekeeper según el término inglés. Hoy creo que hay que plantearse más como articuladores de un diálogo público entre actores muy diversos en un espacio complejo que se construye comunicacionalmente.

-¿Sería volver al concepto de sujeto como eje de la comunicación?
-Bueno, recuperar la idea de que el sujeto es el centro de la comunicación es recuperar también el concepto de que la comunicación tiene que ver con el proyecto humano, de los hombres y las mujeres, y que por lo tanto tiene que estar todo ajustado a esto. Es recuperar lo que de alguna manera nos puso a pensar Jesús Martín Barbero, es decir, recuperar al hombre, a las mediaciones, no para dejar de mirar a los medios, pero si para dar cuenta que el que produce sentido es el sujeto. Sería re-humanizar la comunicación.

-Entonces de algún modo la propuesta sería revalorizar la Escuela Latinoamericana de Comunicación
-Si, si nosotros recuperamos la tradición latinoamericana de la comunicación alternativa y popular estamos planteando eso ya que atrás de toda esta corriente hay un profundo planteo humanista. Es más, hasta la misma historia de la comunicación popular y comunitaria esta muy marcada por la práctica de ciertas corrientes cristianas de la Iglesia católica, pero también de las otras iglesias que se involucraron en este proceso y también introdujeron en esto una perspectiva muy humanista. Yo quiero recordar que Jesús Martín Barbero por ejemplo fue sacerdote católico, y esto no es una reivindicación de un espacio, es mirar cuales son las marcas y cuales son las huellas.
Pero además significa otra cosa, recuperar al sujeto, significa recuperar la política, recuperar que la comunicación es un terreno de construcción política, y que esto que estamos llamando “lo público” es un espacio de disputa simbólica por el poder.

-En un artículo de tu autoría publicado hace unos pocos meses en Página/12, cuyo título era “No es inevitable”, planteabas que movimientos sociales críticos quedaban sujetos de la agenda que imponen los medios masivos...
-Lo que yo planteaba ahí es que no hay porque caer en el afán de encontrar brechas en el escenario comunicacional, no hay porque caer en la misma metodología, que hay otras posibilidades. Tengo la impresión -no se si tengo autoridad para hacer estas observaciones, pero al menos lo comparto para poder pensarlo- que no es inevitable, que no es necesario para lograr impacto que se caiga en la misma lógica de “mandar la cámara” de generar una situación en el ámbito público solamente por el hecho que convoca. Eso es tramposo, porque si bien la cámara viene, nosotros seguimos sin manejar quien recorta, quien edita, quien pregunta. No le estoy poniendo ni siquiera perversidad. A ver, a los colegas que son movileros nadie los manda. Es difícil que les digan que pregunte esto o lo otro. Lo que tienen es una lógica incorporada, un modo de entender, un modo de comprender, un modo de hacer comunicación.

-Bueno, en muchas discusiones sobre el rol de los movileros, los presentadores o los periodistas en general de los multimedios, se ha llegado a la conclusión de que no es tanto que les “bajen línea” sino que por algo trabajan donde trabajan, que por algo se mantienen donde se mantienen, ya que sería difícil perdurar en ese espacio si se manifestase un mensaje distinto. ¿Coincidís con esa visión?.
-Si, con un matiz. A veces uno no puede elegir en donde trabaja o en donde no. También, en esos lugares hay resistencia, pero es cierto que muchas veces hay colegas que incorporan la lógica del amo y el esclavo, y terminan siendo funcionales por distintas lógicas, a veces por lógicas de auto censura o de sobrevivencia. También hay cooptaciones y asimilación al discurso del medio. Es lógico, es humano, es comprensible y en otras “viste tengo que laburar”. No es para justificarlo pero es para entenderlo.

-En el marco de que los medios masivos tienen un gran poder para construir sentido, algunos insisten cada vez mas de que el hombre “es hablado”, como que perdiera esa autonomía relativa.
-A ver..., la cultura es un proceso de socialización, o sea que de alguna manera somos hablados por nuestro lenguaje, por nuestra cultura. Una expresión clara de esto son los refranes populares, los refranes hablan de nosotros y nosotros utilizamos determinadas expresiones populares casi sin reflexionar sobre lo que eso significa, porque surgen de un proceso de apropiación de la cultura y de nuestra inserción en la cultura. La cultura nos va socializando desde muy pequeños, en términos generales, no solamente por el sistema educativo o todo lo que tiene que ver con los procesos culturales. En definitiva, somos hablados por el lenguaje, somos hablados por la cultura, somos hablados por los medios.

-Esta consideración venía a cuenta en relación a que ante la caída de los grandes relatos de sociabilización, como pueden ser los sindicatos o el sistema educativo, fueron los “grandes medios” quienes ocuparon ese lugar, por lo que el avance de su influencia es mucho más significante y mucho más difícil de revertir a medida que pasa el tiempo, situación que en cierta forma obstruye el ejercicio democrático.
-Me parece que en lo que vos decís hay varias cosas. Ignacio Ramonet, en un libro que se llama “Tiranía de la información”, levanta de alguna manera esta idea que vos estás planteando, dice:. “frente a la crisis de los grandes relatos interpretativos, la comunicación se convierte en un paradigma sustitutivo”. Entonces, todo lo que no se puede explicar de otra manera se explica por la comunicación, o sea, hasta las crisis de pareja se terminan explicando por la comunicación. Lo que dice Ramonet es que eso no es tan así. Efectivamente la incidencia de la comunicación es creciente, pero no es un paradigma sustitutivo, no es que todo se puede explicar por lo comunicacional. Lo comunicacional es transversal en la sociedad actual, pero no es suficiente para explicar todo.
Segunda cosa, hay que romper esta idea de que hay comunicadores perversos y audiencias indefensas. Rosa María Alfaro, peruana, manifiesta que entre comunicadores y audiencias hay siempre complicidades construidas. Más allá de que nosotros cuestionemos ciertas mediciones de audiencia, hay ciertos elementos que te dicen que si las audiencias encienden la televisión o sintonizan la radio es porque hay complicidades construidas. Digamos, yo no puedo decir que Tinelli o Susana Giménez, se imponen solamente porque tienen una maquinaria publicitaria comunicacional de impacto. Se imponen por eso, pero se imponen también porque son capaces de asumir determinados sentidos que están presentes en las audiencias y esto construye complicidad.
Tercero, efectivamente existe una maquinaria que tiene que ver con la industria infocomunicacional que genera impacto, y que incide sobre las audiencias. Pero a lo que hay que apuntar es a la menor simplificación posible. Hay que hacer siempre lecturas complejas donde todos estos elementos están presentes. Y los resultados tienen que ver con cual es el nivel de incidencia que en un determinado producto tienen un elemento o el otro. Por eso también, la importancia de construir procesos críticos respecto de lo comunicacional y esto significa capacitar a las audiencias en un proceso de lectura crítica, observatorios de comunicación que desenmascaren algunos mecanismos. Me parece que todo esto hay que trabajarlo, aunque estamos muy lejos de que eso ocurra.

-¿Puede ser alcanzada la democratización de esa maquinaria?.¿O es solo una utopía? -Si es una utopía no es malo, es decir, me parece que como dice Galeano, la utopía es siempre la que nos ayuda a caminar y siempre estará dos pasos más allá de lo que podamos encontrar. Ahora, yo creo que sí, que hay que trabajar en eso pero que es factible. Lo que pasa es que eso no depende exclusivamente de lo comunicacional, sino que depende de las relaciones de fuerza en la sociedad. Me parece que tiene que ver con la democratización del poder. Rafael Roncagliolo, un colega peruano, suele decir: “no hay comunicación democrática sino en sociedades democráticas y no hay sociedades democráticas sin comunicación democrática”.

-Bueno en este sentido podríamos decir que la Ley de medios y todo el debate alrededor podría enfocarse en esa perspectiva.
-Yo creo que sí.

-Al respecto, ¿qué saldo le dejó la discusión y posterior aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?
-Bueno a mi me parece que es altamente positivo, pero me parece que es el primer paso de otro proceso. Lo peor que podríamos hacer es quedarnos con una ley fría, me parece que hay que construirla, hay que construir el proceso posterior. La democratización de la comunicación no pasa por una norma, sino por la posibilidad de hacer efectivo el derecho a la comunicación. Y eso se construye con participación política, con participación ciudadana, con la construcción de procesos de comunicación.

-Cuando se habla de participación ciudadana, generalmente se la acota a lo comunitario, a la radio barrial. En ese sentido, ¿ cuáles podrían ser otras formas de participación?
-A mi me parece que las primeras formas de participación tienen que ver con el acceso de actores representativos en los órganos que determinan las políticas y las reglamentaciones de los medios. Ahí, la Ley abre un camino.
Después hay otro que tiene que ver con dos cuestiones, uno es el de los observatorios o como los quieran llamar de medios, porque hay que generar masa crítica, poner sobre la mesa lecturas sobre lo que hacen los medios. Lo otro es por ejemplo las experiencias que están haciendo en Perú, que tiene que ver con auditorías o veedurías ciudadanas de los medios, que suponen desarrollar espacios donde todos los interesados se sienten: los anunciantes, los empresarios, las organizaciones sociales, los profesionales de la comunicación y puedan discernir sobre lo que significa el rol, las responsabilidades, el papel de los medios, los periodistas y los productores de mensajes en general.

-La universidad pública, desde lo educativo. ¿qué rol podía cumplir?
-En principio habría que rediscutir su papel en la construcción de lo público. Además tiene una responsabilidad política. Me cuesta pensar en una disociación entre la universidad y la construcción de lo público en general. Y en ese sentido, en lo que tiene que ver con nosotros con el campo de las ciencias sociales y la comunicación, la universidad tiene que aportar en esto, en los procesos de observatorio, en construir masa crítica, aportar elementos de discernimiento, trabajar determinados temas que desde la ciencia pueden enriquecer el debate, tomando posiciones en lo que tenga que tomar, pero sobre todo aportando elementos para que la ciudadanía, que no tiene porque tener la capacidad de analizar, tenga elementos para hacer sus propias opciones.

-¿Piensa que la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, bajo la conducción del recientemente electo decano Sergio Caletti se inscribe dentro de este camino?
-No tengo la menor duda. Lo he hablado con él y sé que tiene toda la intención que la Facultad, desde la UBA, se comprometa en esto. También sé que tiene como proyecto que la facultad siga determinados procesos, muy próximos a los movimientos sociales y a las organizaciones de trabajadores, colaborando en esta línea. Ojalá que lo pueda hacer porque sería un aporte invalorable.